«Sentencias de una Madre»

10 mayo, 2020 Por Milenio

Nuestra madre es la primera maestra la de más honda huella en nuestra vida, no tendrá carrera universitaria ni bachillerato elemental, tal vez escriba con errores ortográficos, no sea doctora en historia, pero sí lo es en los criterios éticos de la vida. Dotadas de poderes especiales que no tienen el resto de los seres humanos, emplean una serie de máximas que van desde la premonición, hasta la abstracción de la realidad. Todas ellas emplean un proverbial, autóctono que seguramente recibieron en alguna facultad secreta para madres.  Recordemos algunas de sus sentencias:

Un día de estos se levantan y no me van a encontrar, y a ver qué hacen. 

Como aquí tienen a la ‘sirrrrvienta’ que les hace todo. 

Todo lo que me he sacrificado por ustedes y miren cómo le pagan a uno. 

Ese es el ejemplo que les está dando a sus hermanitos. 

¿Usted sí reza y se persigna antes de dormirse? Uno les contesta el teléfono y ni siquiera dicen buenos días mamá o por favor. 

Para que hagan las cosas bien hay que estar detrás de ellos. 

Yo no sé por qué esta juventud de ahora se mantiene muerta de pereza y no sirve para nada. 

Usted no se manda solo, cuando trabaje y se mantenga, hablamos. 

Mientras usted viva en esta casa, se hace lo que yo diga. 

¡Ustedes me van a volver loca! Pero si se acaban de ver, no entiendo por qué siguen hablando por teléfono. 

Esa amistad no me gusta. 

Yo ya les enseñé lo bueno y lo malo, ustedes verán. 

Es mejor que vaya comido, porque uno no sabe con qué le van a salir. 

Para que le hagan un favor a uno hay que arrodillarse, en cambio viene cualquiera de la calle y salen Corriendo. 

No se le olvide que primero fue mamá que novia. 

Me hace el favor y le dice a su amigo que se baje y timbre, que esto no es una casa de citas para estar pitando. 

Usted qué cree ¿que esto es un hotel? 

No me abra los ojos…que no le voy a echar gotas. 

Para qué me preguntan si van a hacer lo contrario. 

Mijo, ¿usted sí está comiendo bien? 

Es que es igualito a su papá. 

No les habremos dado lujo ni riqueza, pero les dejamos ejemplo y estudio. 

En la calle son solo risas y en la casa todo les molesta. 

Cuando tengan hijos se van a acordar de mí. 

Vaya pregúntele primero a su papá, a ver él qué dice.

¡Con usted todo es una lucha! 

Estas no son horas de llamar a una casa decente. 

Me puedo estar muriendo y ustedes no le pasan a uno ni un vaso de agua. 

El teléfono no es para hacer visitas. 

Ese cuarto suyo parece un chiquero, no tiene arrimadero. 

Qué van a hacer el día que me muera, quién les va a hacer todo… 

¡Es que esas mujeres de ahora no saben hacer nada! 

Eso era que no le convenía. 

Lo que es de uno, es de uno. 

¿Amigos?, amigos lo que tenga en el bolsillo. 

¡Ah! Usted verá, para qué no me hizo caso. 

El día que me convierta en un estorbo y en una carga para ustedes van y me tiran a un ancianato. 

Creen que porque ya dan algo en la casa pueden tratarlo mal a uno. 

Una cosa es libertad y otro libertinaje. 

No hay como el «hotel mama». 

Hasta la una, ni un minuto más. 

¡No hay poder humano que lo convenza! 

¿A qué hora va a llegar? 

Por qué no me contesta el celular. 

Cuando será que tienen tiempo para mí. 

¿Eso es lo que le enseñan en el colegio? 

Se lo dije…chupé por cabeciduro. 

Porque yo soy su mamá ¡y punto! 

No me levante la voz que no soy sorda. 

Tiendan la cama y laven los interiores. 

No sé que van a hacer cuando yo les falte. 

Dejan todo por ahí tirado. 

Cuando tengan hijos van saber lo que es una madre. 

Se creen unos dioses, pero no se acuerdan que a mí me tocó limpiarles el culo cuando estaban niños. 

¡Claro! Como ya sienten vergüenza andar con uno. 

Son unos desagradecidos. 

Uno trabaja como una mula, y ni siquiera se lo agradecen. Lo tratan a uno como a un trapo sucio, pero a la gente de la calle si los respetan. 

Uno les habla…Y le contestan con cuatro piedras en la mano.   

           Dios las bendiga en su día.

                                                  Padre Pacho